Curiosamente, una de las frases más bonitas y recurrentes de la genial reina del suspense Agatha Christie nada tiene que ver con el misterio. La escritora consideraba que “una de las cosas más afortunadas que te pueden suceder en la vida es tener una infancia feliz”. Por eso hoy vamos a ver cómo la técnica del frasco de la felicidad puede ayudar a pequeños y mayores a alcanzar tal logro.

No siempre es fácil pensar en positivo, especialmente para los adultos que lo hacemos mucho. En este sentido, parece que los niños lo hacen de una manera más natural, todavía inocentes, con ganas de jugar, de reír, de divertirse… De ahí que cualquier técnica para que disfruten y disfrutemos un poco más, facilitando el crecimiento pleno, merezca la pena.

La técnica del frasco de la felicidad
Los estudios demuestran una y otra vez que una actitud positiva es un arma poderosa para superar todo tipo de obstáculos. De ahí que reforzar el hecho de que los niños desarrollen una actitud que tienda a la positividad sea tan importante. Es básico de cara a su presente y esperanzador para su futuro.

Así pues, la técnica del frasco de la felicidad podemos describirla como “un juego” que trata de ayudar a los tutores reforzar esa actitud positiva que muchos niños presentan de manera natural y a generarla en los casos que no sea así. Porque no todos los niños son siempre tan desinhibidos como el estereotipo que la mayoría tenemos en mente, lo que no impide que puedan encarar los conflictos o problemas con una disposición positiva.

Así pues, esta técnica trata de mostrar cómo enfrentar problemas desde un punto de vista optimista. Y así fue como la famosa filósofa Elsa Punset ideó este pequeño juego:

Un juego para realizar en familia o grupo. Así pues, entre todos los miembros se ha de escoger un tarro de cristal de buen tamaño, que será el frasco de la felicidad. Para ello, lo escribiremos en un papel pegado al bote, de manera que se lea la etiqueta, y lo dejaremos en un lugar reconocible del hogar.
Así pues, cada día, padres, hijos, educadores, monitores, es decir, los participantes, tienen que escribir en un papel qué es lo mejor que les ha pasado durante las últimas 24 horas. Hablamos de cosas sencillas, como una buena nota en un examen, una comida rica, algo que salió mejor de lo que se pensaba, conocer a alguien majo, etc. Luego, este papelito se ha de doblar e introducir en el bote. Aunque parezca sorprendente, estas pequeñas frases se graban en el cerebro casi sin querer.
Cada seis meses, se abre el frasco, que para entonces estará bastante lleno, y se leen todos los mensajes positivos de cuanto ha sucedido al grupo y familia durante los últimos tiempos.

El objetivo de la técnica del frasco de la felicidad


Pero…, ¿para qué sirve la técnica del frasco de la felicidad?. En realidad, no es una ocurrencia ni en el fondo hay un capricho. Se ha demostrado que el cerebro humano aprende mucho y bien mediante el clásico método de ensayo y error. Esta es quizás una técnica muy básica, pero nos acompaña toda la vida, desde que nos sientan en la silla cuando somos pequeños y empezamos a dejar caer objetos al suelo.

También es de sobra conocido que una actitud positiva sirve para transformar situaciones adversas en favorables. No quiere decir que sea sencillo, pero ofrece la posibilidad de convertir problemas en oportunidades. Por ello, esta técnica permite:

Que los niños aprendan a reflexionar sobre todo lo bueno que les sucede al cabo del día. A veces pueden ser muy impulsivos e impacientes, y creen que todo es horrible, por lo que esta técnica les demuestra que esa sensación no es real.

Aprenden a apreciar los pequeños detalles. Un beso, una caricia, un comentario agradable… A todos nos suceden cosas buenas en todo momento, pero no siempre tenemos la actitud y predisposición para identificarlas, sentirlas y disfrutarlas. Pero al fijarlas en el cerebro una vez escritas, nuestra actitud cambiará casi sin darnos cuenta.

Todos los miembros aprenderán a diferenciar los grandes problemas de las minucias, especialmente los niños.

Es una técnica muy útil también para que todos los miembros del grupo, especialmente los más pequeños, aprendan a ser agradecidos.

También es un fantástico modelo para mejorar la comunicación familiar y del grupo.

Así que no te lo pienses y pon en práctica la técnica del frasco de la felicidad con los grupos de los que formas parte. Son pequeños pasos para para cada uno, pero un gran paso para todos, ya que implementándola estaremos creando un mundo más positivo.

Fuente: este post proviene de ,Cuarzo Mistico Donde puedes consultar el contenido original.
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