Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos querido cambiar. Ya sea porque nos ha dejado la pareja y teníamos gran parte de la culpa o porque estábamos realizando una carrera universitaria que, en realidad, no era la que deseábamos.

El cambio es algo normal en los seres humanos y en la naturaleza, pero no siempre es fácil. A partir de estas experiencias es muy normal y comprensible llegar a la siguiente conclusión:«quiero cambiar mi vida».

Claves para cambiar de vida

Cambiar o transformarse es un proceso individual que comienza en uno mismo, por tanto, nosotros somos los principales conductores de nuestro cambio. Pero es frecuente que nuestras propias creencias o el miedo a cambiar puedan interferir en el cambio de vida que tanto imaginamos.

Si estás decidido a cambiar, en las siguientes líneas encontrarás los pasos necesarios para llevar a cabo el proceso de cambio.

1. Conócete

A la hora de empezar de nuevo, el primer paso es conocerse a uno mismo. Saber cuáles son tus deseos, cuáles son las cualidades que posees y cuál es la dirección que quiere seguir. El primer paso para el cambio es la autorreflexión y el autoconocimiento.

2. Encuentra un propósito en tu vida

El autoconocimiento es clave para poder averiguar cuál es el propósito que uno tiene en la vida. Tener un objetivo vital es clave porque nos mantiene motivados: es la fuerza que nos ayuda a movernos y que vertebra nuestro día a diá. Ahora bien, cambiar no solamente consiste en visualizar el propósito, sino en disfrutar del camino mientras se persigue.

3. Hazlo por ti

Para hacer lo anterior de manera eficaz es necesario conectar con uno mismo, por eso es tan útil conocerse a fondo. Porque muchas veces pensamos que queremos cambiar, pero es la opinión de los demás la que nos influye de tal manera que creemos que aquello que nos imponen es lo que nosotros queremos. Las metas a perseguir deben ser genuinas, si no, será difícil cambiar.

4. Ábrete al cambio

El punto anterior nos lleva a tomar la decisión de cambiar, y por tanto, es necesario tener una buena dosis de voluntad. Abrirse al cambio significa estar dispuestos a transformarnos y a perseguir las metas a través de una cierta cantidad de esfuerzo.

5. Planifica el cambio

Una vez que tengamos claras nuestras ganas de querer cambiar y sepamos qué es lo que queremos cambiar, es necesario planificar el cambio. Si es posible incluso tenerlo apuntado en papel, pues es más fácil de visualizar y permite hacer un menor esfuerzo a la hora de traerlo a la mente cuando lo necesitemos. Hay que ir fijando pequeños sub-objetivos y ponerles fecha.

6. Pero… ponte objetivos a corto plazo

No vale solamente ponerse metas a largo plazo, sino que necesitamos tener en cuenta las metas a corto plazo también, pues es la única manera de que estemos motivados durante el proceso de cambio y de que no nos olvidemos de nuestro compromiso.

7. Sal de la zona de confort

La zona de confort es un lugar intangible en el que nos sentimos protegidos y cómodos, y salir de esta zona provoca que tengamos que esforzarnos para poner a prueba esquemas mentales que, pese a parecer adaptativos, no siempre lo son.

8. No temas a la incertidumbre

Y es que salir de la zona de confort puede provocar cierto grado de ansiedad, en gran medida por el miedo a la incertidumbre. No saber qué nos espera al cambiar puede producir temor si no tenemos suficiente confianza en nosotros mismos o si visualizamos únicamente las consecuencias negativas de la transformación. Es por eso que debemos dejar de lado este miedo irracional y procurar analizar los riesgos de forma calmada y analítica.

9. Sé consciente de que pueden darse altibajos

Aceptar que podemos fallar también es positivo. Eso no quiere decir que debamos rendirnos si las cosas no salen como deseamos, sino que debemos estar preparados para superarnos y levantarnos lo antes posible después de una caída.

10. Automotívate

Saber automotivarse también es una de las claves para poder cambiar, y es una de las mejores cualidades que puede poseer una persona.

11. No te compares con nadie más

El cambio es un proceso individual: eres tú quien dice «quiero cambiar mi vida», no otra persona sujeta a un contexto muy distinto al tuyo. Por eso no debes compararte con los demás, sino seguir fiel a ti y a tus deseos y luchar con todas tus fuerzas.

12. No hagas caso ciego de las opiniones de los demás

Tampoco debes hacer caso a todas las opiniones de los demás, porque algunas personas suelen proyectar sus propios miedos sobre ti. Si alguien no tiene la voluntad de cambiar, es probable que tampoco crea que tú puedes hacerlo.

13. Piensa en la recompensa

Para seguir automotivado durante el proceso de cambio es importante que visualices la recompensa o las consecuencias positivas de lograr el cambio. Sin embargo, conviene no olvidar que el proceso de transformación es en sí mismo un premio.

14. Quiérete a ti mismo/a

También es importante que no seas muy duro contigo y aceptes que las cosas pueden no salir tal y como lo planeaste. Eso sí, puedes rectificar y aprender de los fracasos. Si tú no tienes empatía contigo, ¿quién la tendrá?

15. Sé realista

Los objetivos y las metas que nos proponemos siempre deben ser realistas, de lo contrario, podemos encontrarnos con falsas expectativas que pueden entrometerse en el proceso de cambio y llevar a la frustración, la cual no solo es desagradable sino que te quita las ganas de esforzarte.

16. Desafía tus creencias limitantes

Las creencias limitantes son aquellos pensamientos irracionales que no nos dejan cambiar y que interfieren en nuestro crecimiento individual. Por ejemplo, “yo no soy capaz de hacer esto porque siempre tengo mala suerte”. Superar este tipo de pensamientos es necesario para no quedarse a medio camino del cambio.

17. Responsabilízate

Responsabilizarse significa empoderarse frente al cambio. Es la habilidad de dar respuesta a los eventos que ocurren a nuestro alrededor con la suficiente capacidad de autoliderazgo, lo que permite superar las adversidades. Debes tener claro que tú eres la persona responsable de tus decisiones.

18. Abandona el victimismo

Lo contrario de responsabilizarse frente al cambio es hacerse la víctima. Mientras la responsabilidad es acción, el victimismo es paralizante.

19. Busca ayuda

Acepta la ayuda de los demás si crees que esas ganas de echarte una mano son genuinas. Si entre tus amigos o familiares no hay nadie capaz de ayudarte en ciertas cosas, puedes considerar la opción de contratar entrenadores, profesores o coaches. Los coaches son expertos en desarrollo personal y ayudan a las personas a mejorar su autoconocimiento, planificar metas realistas, empoderarse frente al cambio y automotivarse. Contratar a un profesional de este campo puede ser útil para maximizar tus posibilidades de transformación.

20. No pierdas de vista el presente

Mantener los pies en el suelo es vital para llevar a cabo el proceso de cambio, por eso es importante estar en el aquí y el ahora, conectado con uno mismo. Está bien tener en mente el cambio, pero para conseguir cambiar hay que trabajar diariamente y no olvidarse de donde uno se encuentra en el día a día.

21. Aprovecha el camino para aprender

Cuando las cosas no salen como una planea es necesario aprender de la experiencia y retomar el rumbo de nuevo, es decir, volver a engancharse al cambio. Las personas exitosas son aquellas que aprenden de los fracasos y se levantan una y otra vez después de caerse.

22. Practica el desapego

El desapego, entendido como la liberación emocional, es clave para el proceso de cambio. Esto no significa deshacerse de las personas importantes de nuestra vida, sino que nos ayuda a visualizar las cosas desde una perspectiva mucho más realista y menos emocional.

23. Aprende a gestionar las emociones

Tanto el exceso como la falta motivación pueden interferir en el proceso de cambio, y aunque algunos piensen que el exceso de motivación es positivo, puede provocarnos expectativas demasiado altas en el proceso de cambio, lo que puede llevar a la frustración. Ser consciente de nuestras emociones y aprender a gestionarlas es un factor determinante en la transformación personal.

Empezar de nuevo es dejar ir

Como conclusión podemos destacar la idea de que para cambiar hay que aprender a tomar decisiones, aceptar compromisos y aceptar la idea de que es mejor desprendernos de ciertos elementos de nuestro día a día.

De esa forma el desarrollo personal se realizará de manera eficaz y no se producirán retrocesos desmotivadores y frustrantes.

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