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Todos nos sentimos realizados después de una dura jornada de entrenamiento en el gimnasio. Ya conocemos los innumerables beneficios que posee el deporte, de hecho, muchos de ellos aparecen de forma inmediata. Sin embargo, tras esa placentera sensación de euforia, nuestro cuerpo puede jugarnos una mala pasada si no tomamos ciertas precauciones.

Ya sean pequeñas lesiones o simples agujetas, lo cierto es que la mayoría de los problemas derivados del ejercicio se pueden evitar si no se cometen 8 errores muy comunes dentro de nuestras rutinas de entrenamiento.

A continuación te presentamos 8 cosas que haces mal después de ir al gimnasio:

1- No realizar estiramientos
Al igual que hay que calentar el cuerpo antes de entrenar, también es necesario estirar una vez que se termina la actividad física. La forma adecuada de volver a la calma tras realizar un ejercicio intenso es trotar durante unos minutos o hacer algo de marcha suave culminando con algunos estiramientos.

De esta forma evitaremos lesiones y devolveremos al cuerpo a un estado de calma de forma gradual.

2- No beber suficiente agua
Permanecer correctamente hidratados mejora nuestro rendimiento y acelera la recuperación del organismo tras realizar una actividad física. Como ya sabemos, el agua es uno de los medios de transporte principales de los nutrientes, por lo que su ingesta resulta de vital importancia durante el ejercicio puesto que las necesidades de estos es aún más alta.

Tomar uno o dos vasos de agua antes de realizar ejercicio, dar sorbitos pequeños cada 15 o 20 minutos, y tomar al menos uno o dos vasos de agua al terminar de entrenar es más que suficiente para prevenir la deshidratación.

3- Aplicar hielo contra para combatir la inflamación
A pesar de ser un tratamiento súper extendido a la hora de aliviar las lesiones, diversos estudios se oponen al uso de hielo como método para tratar problemas derivados del ejercicio físico. De igual forma que reduce la inflamación, el hielo también ralentiza la recuperación.

4- Tomar antiinflamatorios
En cuanto sentimos cualquier molestia muscular, lo primero que hacemos es recurrir a medicamentos como el ibuprofeno para calmarla. Los hay incluso que se toman una pastilla antes de sentir dolor a modo de prevención aunque esto sea un gran error.

Al igual que ocurre con el hielo, lo que reduce la inflamación, también frena la recuperación muscular. Si pensamos más concretamente en el ibuprofeno, este pertenece al grupo farmacológico de antiinflamatorios no esteroideos, eso quiere decir que interfiere en el proceso de recuperación muscular por la alteración en la producción de algunas proteínas que están relacionadas con la reparación de los tejidos, en este caso, el muscular.

5- Ignorar los beneficios de la compresión y los masajes
Una investigación de la Universidad de Barcelona demuestra que el uso de prendas que compriman levemente los músculos puede ayudar a reducir el dolor después de una actividad física.

Por otro lado, también está la opción de utilizar un rodillo de masaje o rodillo de espuma. Según un estudio de la Memorial University of Newfoundland (Canadá), el automasaje con este rodillo reduce el dolor muscular y mejora sustancialmente el rango de movimiento, dicho con otras palabras, fomenta la recuperación muscular.

3 ERRORES MAL QUE NO TE VENDRÁN MAL CONOCER….

6- Pasar a un reposo completo
Está claro que lo que más nos apetece después de pasar unas horas en el gimnasio es tirarnos en el sofá para descansar y no hacer nada más el resto del día. Sin embargo, los expertos recomiendan realizar alguna otra actividad de baja intensidad el mismo día del entrenamiento o al día siguiente.

Según un estudio realizado por una universidad canadiense, realizar una actividad física leve tendría los mismos beneficios que los automasajes, por lo que de igual forma paliaría un posible dolor muscular.

7- Tomar demasiada carne
La objetivo de nuestra dieta debe ser recuperar los depósitos de glucógeno muscular y reparar el daño muscular causado por la actividad física. Con este objetivo es recomendable que realicemos una comida post-entreno rica en proteínas durante las dos horas posteriores que es cuando el músculo necesita reponer estos depósitos y se producirá la estimulación de la síntesis proteica.

Esta idea hace que muchas personas abusen de fuentes de proteínas como el pollo, o la carne en general, aunque existen muchas otras opciones igual o más beneficiosas como puede ser el pescado azul, y más concretamente, los aceites de hígado de pescado.

“Los ácidos grasos omega 3, concretamente el EPA y el DHA, presentan propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, por lo que tomados de forma habitual pueden reducir el estrés oxidativo causado en las células por el ejercicio y que derivan a su vez en procesos inflamatorios”.

8- Pasarse con el alcohol
De anda sirve darlo todo en el gimnasio si después nos ponemos hasta arriba de cerveza con los colegas. La ingesta de alcohol influye en la disponibilidad de la glucosa necesaria para la síntesis proteica, disminuyéndola”.

Por otra parte, el alcohol también afecta en los niveles de ciertas hormonas, “la testosterona se ve disminuida y el cortisol aumenta, por lo que se dificulta la formación de los tejidos, lo que puede derivar en atrofia muscular”.

¡Comparte los fallos más comunes que cometemos tras ir al gimnasio con todos tus amigos!

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