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Desde Cree en Vos les compartimos las hermosas enseñanzas de Cintia:

Sueñas con la libertad, pero ¿quién te ha enseñado el camino a la libertad?

Nadie.

La libertad sigue siendo para ti una ilusión, una utopía, un sueño demasiado bonito para hacerse realidad.

Por un lado te engañas a ti mismo creyéndote que eres libre, pero por otro lado, la realidad se impone.

No. No lo eres.

Amigo, la libertad es cosa de valientes.

No está al alcance para mediocres que siguen, viven y alimentan al sistema.

Tienes que convertirte en el héroe y la heroína de tu propia historia. Pero ya sabes que los héroes tienen que atravesar muchas encrucijadas hasta hacer realidad sus sueños.

Hoy te traigo un post que puede abrir tu vida a todo un universo.

Éste será el primer paso que deberás dar hacia la libertad.

En éste post comparto contigo un universo que he descubierto en mi propia piel, a partir de mi propia experiencia en centros de meditación.

Pero no te hablo sólo de teoría, hablo de como he podido constatar todo eso en mi vida cotidiana.

No te traigo charlatanería barata, te traigo un conocimiento muy preciado que espero te sea de gran utilidad (¡para mí fue una gran revelación!)

Éste post puede ayudarte a tomar conciencia de algo de lo cual tal vez no tengas ni idea, y que cuando te lo diga, muy probablemente tu negarás (mejor dicho, lo negará tu ego) ?

Aceptarlo es jodido, pero más jodido es vivir sin saberlo, porque tampoco podrás ponerle remedio.

Bien, déjame que te diga que…

ESTÁS SUFRIENDO.

Si.

Sufres.

Sufres en tu vida. Aunque rías, aunque tengas buenos momentos, aunque la vida “tampoco te vaya tan mal”.

Seguramente tú me dirás: “Cintia, ¡pero si yo soy súper feliz!”

“¡Pero si a mí todo me va muy bien… tengo mi familia, mi trabajo tampoco me desagrada tanto, y a nivel económico voy tirando”.

“Pero si tengo todo lo que necesito, ¿qué más puedo pedir?”

Justamente eso decía yo también cuando vivía “mi aparente vida normal de maestra” pero en el backstage habían muchas más emociones acumuladas de las que a simple vista los demás podían ver (y yo podía reconocer).

No cariño, no has venido a la vida “para ir tirando”.

¡Has venido para mucho más que eso!

Y ahora déjame que yo te pregunte:

¿Lo pasas fatal cada vez que un ser querido se te muere?

¿No aceptas porqué te has enfermado de alguna enfermedad grave como el cáncer, o porqué lo padece algún ser querido tuyo?

¿Odias cada mañana que suena el despertador y tienes que ir a trabajar, cuando no te apetece?

¿Te cabreas tu solo porque siempre llegas tarde o porque tienes mil cosas que hacer cada día?

¿Sientes tensión y dolores porque vives con estrés?

¿Estás de “súper- subidón” cada vez que te enamoras y de “súper-bajón” cada vez que la relación acaba?

¿Vives toda la vida preocupado por qué le pasará a tus hijos o tus seres queridos?

¿Realizas un trabajo que no te gusta y no te llena?

¿Tienes miedo a que te pase algo por la calle o a que haya algún atentado?

¿Te miras al espejo y no te gustas?

¿Te enfadas, criticas, insultas, pierdes los nervios, juzgas o intentas controlar a otros?

Pues déjame que insista: ESTÁS SUFRIENDO.

Todo lo que no sea vivir en un completo y más absoluto estado de paz, armonía, salud, equilibrio y amor, es sufrimiento.

Y te estarás preguntando: ¿A qué viene esto ahora?

Pues te lo cuento porque quiero que entiendas perfectamente esto que te contaré hoy, para que entiendas perfectamente lo que te contaré en los próximos posts.

Vamos a construir juntos las bases de tu futuro.

Yo te ayudaré.

No puedes ser feliz si estás sufriendo.

No puedes ser libre si estás sufriendo.

Dicho de otra manera, para ser libre y feliz debes dejar de sufrir.

Pero el paso nº1 es que tomes conciencia de tu sufrimiento.

Y yo te voy a ayudar entender qué camino debes recorrer.

Considero que puedo hablarte de esto porque yo ya lo he logrado. No sé si al 100%, pero sí en un porcentaje muy muy muy elevado.

Cintia’s Love in Action no está aquí para marear la perdiz… está aquí para ir al grano, a lo importante, a lo verdadero y auténtico.

¡Y yo estoy feliz de acompañarte en esta etapa de tu vida tan apasionante!

El arte de aprender a vivir

Vivir es un arte que debe aprenderse, cómo se aprende el arte de pintar, de escribir o de escalar montañas.

Nadie nos enseña a vivir cuando nacemos, nadie nos muestra el camino que debemos seguir para alcanzar la plenitud y nuestra realización personal.

Nadie nos enseña a encontrar y seguir nuestra propia verdad.

Es totalmente responsabilidad nuestra nutrirnos de las experiencias de maestros que ya han pasado por esas etapas de desarrollo de la consciencia y alimentarnos de información que nutra nuestra alma y nuestro ser.

De ese modo el camino será mucho más sencillo, ¡que no por ello fácil!

Puesto que nadie nos ha enseñado a vivir, pensar y sentir de otra manera, tenemos muy instalada en nosotros la creencia de que la vida que tenemos es la única posible y es la única manera de la cual se puede vivir.

Por ejemplo, el que trabaja 40 horas semanales por un sueldo de 800€.

Esa es su realidad del momento, y eso hace que le sea difícil imaginarse que trabajar 20 horas cobrando 2000 €. Pero… ¡es posible!

¿Cómo vamos a imaginarnos viviendo una vida diferente a la vida que vivimos sino sabemos de qué otras maneras se puede vivir?

Ello nos lleva al fatal destino de creer que muchos de nuestros sufrimientos nos acompañarán para siempre y a creer que es “imposible” vivir sin problemas, sin apegos, sin miedo, sin dolor a las pérdidas, sin ira o frustración, sin enfado o rabia, sin discusiones o criticas.

Pues déjame que te diga… Estás equivocado.

Sino mira como muchos monjes son capaces de vivir felices sin necesidad de apegarse a muchas cosas que nosotros consideramos como imprescindibles.

Es posible, pero para transformar tu realidad antes tendrás que hacer un salto de conciencia.

Y tranqui, no hace falta que te metas a monje o monja.

Tan solo hay que entrenar un poco la mente para ahondar en el conocimiento de nuestra verdadera naturaleza como seres humanos para que podemos ir trascendiendo capas de realidad.

¿Hasta qué punto?

Pues hasta el punto de ser capaces de vivir nuestras vidas trascendiendo toda ilusión (también llamada mentira o fantasía) y trascendiendo todo apego a nuestro ego (o la imagen creada de nuestro falso “yo”).

Esto es, hasta que aprendamos a vivir sin sufrimiento.

El budismo como parte de mi camino

Tal como relataba en éste post sobre mi viaje a la Indiano soy una persona religiosa, pero sí me considero una persona altamente espiritual.

De esos sentimientos tan profundos que nacen en mí, mi vida se ha convertido en lo que es, y he vivido las experiencias que he vivido y me han traído hasta aquí.

Y parte de todas esas experiencias que he vivido y me han ayudado a comprender quién soy yo, han sido gracias a lo que he aprendido del budismo.

En una sociedad como la nuestra, tan desconectada de la espiritualidad y del entendimiento del alma, necesitamos alguien que nos guíe por el tránsito hacia nuestra verdadera naturaleza.

Durante mis años de búsqueda, me encontré con muchos charlatanes de espiritualidad barata, pero también grandes maestros que compartían lecciones magistrales de vida.

Una de mis “obsesiones” que quería hacer realidad una vez iniciara mi año sabático era pasarme una temporada en un centro de meditación.

Y la vida me llevó a Sri Lanka, al centro de meditación Nilambe.

Estuve allí casi un mes y medio, pasando unos días increíbles, accediendo cada vez más a niveles más profundos de comprensión sobre mí misma y sobre la vida.

Meditando en Nilambe

Sentía que crecía a pasos gigantes.

Los aprendizajes se multiplicaban por momentos.

La práctica de la meditación iba calando cada vez más hondo en mí, y nuevas verdades emergían de lo más profundo de mi ser.

Textos que me inspiran…

La biografía de Buda como ser que alcanzó la iluminación, o estado de nirvana, es un ejemplo a seguir para todos aquellos que deseamos vivir una vida liberada de todo sufrimiento, para vivir una vida auténtica conectada con la verdadera espiritualidad, entendiendo la naturaleza de la realidad trascendiendo el mundo de la ilusión, sin dejar que sea el ego nunca más quien dirija nuestras vidas.

De los retiros a los cuáles asistí durante mi estancia en el centro de meditación recibí muchas clases magistrales, pero hubo una de ellas que resonó fuertemente en mí y hoy compartiré con vosotros, pues viene al caso de lo que quiero explicaros.

Se trata del “Sutra” (literalmente discurso) que Buda ofreció después de la noche que se iluminó, el cual habla de “Las Cuatro Nobles Verdades”.

La noche que Buda se iluminó

Buda se sumió en un proceso de búsqueda espiritual para liberarse de todo sufrimiento.

Shiddarta Gautama (que así se llamaba antes de convertirse en Buda) era un príncipe de una casta hindú compuesta de nobles y guerreros.

Vivía dentro de palacio viviendo una vida real y alejada de todo lo que pasaba allí fuera.

Se casó e incluso llegó a tener hijos pero se dio cuenta que eso no le llevaba a un estado plenitud, pues aunque supuestamente lo tenía todo, y tenía toda la riqueza del mundo,  él seguía sufriendo y mucha gente allí fuera también sufría.

Eso le llevó a salir de palacio a su edad de 29 años, dejándolo todo para ir en busca de su camino de realización personal y espiritual.  

Pasó muchos años entregado a la meditación y a una vida ascética que implicaba  un estilo de vida moderado.

Buscó muchos maestros, y aprendió muchas cosas él por sí mismo de la mente y del sentido de la vida. Pero no le era suficiente.

Él sabía que debía haber algo más.

La noche en que finalmente Buda decidió sentarse bajo un árbol bodhi (una higuera, que es un árbol sagrado en India) lo hizo con la firme intención de no levantarse de allí hasta que alcanzara el nirvana(literalmente “cese del sufrimiento”), un estado de no-retorno, un desvanecimiento de toda ilusión de la mente, un estado trascendido de consciencia: la iluminación.

Esa noche Buda pasó por cuatro fases o etapas de meditación, y en la última fase alcanzó un estado de purificación  de su mente que le llevó al entendimiento de las Cuatro Nobles Verdades.

Las Cuatro Nobles Verdades

 

Para que entendáis bien lo que son las cuatro nobles verdades, os voy a poner el mismo ejemplo que Paul, nuestro profesor durante el retiro, nos puso.

Primero tienes que entender esto (lo que es el sufrimiento), para luego entender cómo puedes salir de él.

Ejemplo 1: Vives en una prisión

 

Imaginad que estamos todos en una prisión. Nadie sabe realmente que hay allí fuera más allá de ésos barrotes que nos separan de la realidad.

Todos los que estamos dentro pensamos cosas diferentes. Unos piensan que fuera hay una cosa, otros piensan que hay otra. Se supone que fuera está el paraíso, pero todo son suposiciones.

Llega un día que no te conformas con esa respuesta, y empiezas a preguntarte tú también que haces  allí dentro.

¿Cómo llegaste a esa prisión? ¿Por qué?

Y más aún… empiezas a preguntarte cosas sobre tu vida… (¡debes hacerlo!)

¿Por qué soy mecánico? ¿Por qué me gusta tanto trabajar con niños? ¿Por qué de pequeño me gustaba tanto pintar? ¿Por qué sufro? ¿Por qué me duele tanto esto o aquello? ¿Qué pasa cuando morimos? ¿Somos sólo materia? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos después de la vida?

Y muchas más preguntas de todo tipo.

Y mientras tu te vas haciendo preguntas, ves que de vez en cuando alguien sale de la prisión y finalmente es libre.

Pero tú no. Tú sigues allí.

Para salir de la prisión en la que tú solo entraste, y que tú solo creaste (debido a tus pensamientos, hábitos, adicciones, acciones…) , debes comprender las cuatro nobles verdades.

Una vez alcances la comprensión de ellas, serás libre finalmente y podrás vivir en ese paraíso que te estaba esperando fuera…

Ejemplo 2: Estas enfermo

Otro ejemplo que puede ayudarnos a entenderlo bien es el de la enfermedad.

Imaginaros que estamos todos enfermos, pero nosotros no lo sabemos, no sabemos nada de nuestra enfermedad.

Un día alguien viene a ti y te dice lo que te pasa: “Amigo, tienes cáncer, o depresión o artritis… o adicción a las drogas, o al tabaco, o al alcohol…”

Tú no sabías nada antes. Te acabas de enterar.

Si esa persona no sabe o no acepta su enfermedad no hay nada que hacer, él o ella no entenderá nada y no podrá curarse.

Sólo tomando conciencia de que estamos enfermos podremos buscar un camino de salida, y para buscar ese camino necesitaremos tener una motivación, un interés, un propósito, aceptar la responsabilidad sobre nuestra propia vida y adquirir un fuerte compromiso con nosotros mismos.

Ahora pues, vamos a ver cuáles son las cuatro nobles verdades:

#1 La vida incluye sufrimiento

El sufrimiento se presenta de infinitas y múltiples maneras.

El simple hecho de nacer ya de por sí es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, morir es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la pena, la desesperación, la tristezala ira, la rabia… todo eso es sufrimiento.

Cuando vamos rápido por la vida, estamos cansados, nos sentimos sin energía, sentimos que la vida nos supera, que no llegamos a todo, que estamos desbordados, cuando nos ponemos metas demasiado elevadas y no logramos alcanzarlas… eso es sufrimiento.

Cuando nos separamos de alguien a quien queremos es sufrimiento, cuando no podemos desapegarnos de una persona, cuando lamentamos la pérdida por la muerte de un ser querido, heridas y traumas de infancia, rechazo al amor, todo eso es sufrimiento.

Tal como véis, ¡sufrimos mucho todos los seres humanos!

Lo primero que debemos entender es que estamos sufriendo. Sin negarlo, sin ocultarlo, sin rechazarlo.

Si no somos conscientes de cuánto sufrimiento hay en nuestras vidas no vamos a poder buscar el remedio o la solución.

En nuestro ejemplo de antes, si no sabes que estás en una prisión no vas a ser consciente que puedes hacer algo para salir de ella y vivir en libertad, o si no sabes que estás enfermo, no vas a poder tomar conciencia de porqué enfermaste y que puedes hacer tú para sanar.

#2 El origen del sufrimiento son los deseos y los anhelos

 

Sufrimos cuando deseamos algo y no lo podemos obtener. Cuando literalmente tenemos sed de algo.

El sufrimiento se origina con el ansia que causan nuestros deseos, los sentidos, los placeres sensuales… buscando la satisfacción en miles de cosas que un ser humano puede desear.

Sufrimos cuando tenemos expectativas.

Sufrimos cuando…

  • Deseamos que nos cojan en un trabajo nuevo y no nos llaman
  • Deseamos que nos suban el sueldo y no nos lo suben
  • Deseamos perder peso y no lo perdemos
  • Deseamos que alguien nos quiera y no nos quiere
  • Deseamos seguir en una relación y el otro quiere dejarla
  • Deseamos comprarnos una casa mejor pero no podemos
  • Deseamos más tiempo para nosotros y no lo tenemos
  • Tenemos un deseo sexual y no se satisface,
  • Queremos ir de viaje y no podemos porque estamos enfermos o no tenemos suficiente dinero…
  • ¡Por mil cosas!

Creo que todos podemos reconocer en mayor o menor  medida algunos síntomas de sufrimiento en nuestras vidas.

La clave está en que entiendas que “los deseos” son los causantes del sufrimiento, y que se puede dejar de sufrir por todo esto… ¿cómo?

¡Sigue leyendo!

#3 El sufrimiento puede extinguirse cuando se extingue la causa

 

Detrás de todo sufrimiento hay un deseo, algo que queremos, algo que anhelamos.

Deseamos algún placer sensual, deseamos llegar a ser algo, deseamos obtener algo (sexo, comida, bienes materiales, dinero, fama, status, poder, apariencia física…) y eso nos hace sufrir tremendamente.

Cuando dejamos de tener tantos deseos y anhelos y empezamos a aceptar las cosas como son y somos felices con lo que tenemos, dejamos de sufrir.

Cuando empezamos a contentarnos con la vida tal cual es y empezamos a abrazar la vida tal cual se nos presenta, dejamos de sufrir.

Hay cosas que podrás transformar, pero contra aquellas que no puedes transformar, simplemente acéptalas.

Tal vez no desearas que la relación con tu pareja acabara, o tal vez te hubiera gustado que te llamaran de aquel trabajo o te hubiera gustado poder ir a cenar con aquella chica… pero si las cosas no fueron como a nosotros nos hubiera gustado, tan solo aceptando el momento tal cual es (dejar de querer, dejar de pretender), el sufrimiento se desvanece, porque no quieres otra cosa que no sea lo que ya es.

¿Cómo aplicar ésta noble verdad a nuestra vida?

En nuestro ejemplo de antes, podríamos entender ésta noble verdad si por ejemplo viniera alguien y te dice: “Ya está bien, ya puedes salir de prisión, has cumplido tu condena”.

O si viniera el médico y te dijera: “Tranquilo, tu enfermedad tiene solución”.

Esta noble verdad nos trae buenas noticias… ¡hay una solución a nuestro sufrimiento!

No estamos condenados de por vida a sufrir, ¡podemos dejar de sufrir!

El budismo habla de ésta noble verdad como el abandono del ansia de placeres sensuales y todo tipo de “quereres” sean del tipo que sean.

Muchos budistas siguen éstos preceptos de un modo extremo y llegan a privarse de todo (posesiones materiales, actividades de ocio, relaciones sexuales, experiencias sensoriales, vestimenta, estilo de vida…).

Bajo mi opinión, tampoco hay que irse a un extremo tan radical.

A mí me gusta mucho lo que en budismo también se llama “El camino del medio”, pero entendiendo correctamente lo que se quiere decir con “dejar de desear” y “dejar de querer tanto”. Creo que queda claro que se sufre menos.

Luego cada cuál debe de buscar su punto de equilibrio interno para no sufrir por cuestiones externas y deseos.

Ésta noble verdad es algo que debe ser entendido y experimentado por la propia persona, no es una cuestión de entendimiento intelectual.

#4 El noble camino es el método para extinguir el sufrimiento

Ok… ¡perfecto!

  1. Ahora ya sabemos que estábamos sufriendo
  2. Ya sabemos que sufríamos porque teníamos deseos, constantemente queremos cosas…
  3. Y ahora ya sabemos también que podemos acabar con el sufrimiento

¡Esto son excelentes noticias!

Ahora la clave es… ¿y cómo lo hago?

¿Cómo salgo de aquí? ¿Dónde está la puerta de salida? ¿Qué medicina puedo tomar para “curar” mi sufrimiento? ¿Cuál es la dirección que debo tomar ahora en mi vida?

El doctor puede darte una pastilla, o el carcelero puede abrir la puerta de la cárcel, pero… ¿creéis que esa es la solución definitiva a nuestro sufrimiento?

Si no cambio nada de mi vida, de mis esquemas de pensamiento, si no genero otro tipo de sabiduría y conciencia es probable que al poco tiempo vuelva a estar enfermo o vuelva a estar en la prisión, privado de libertad y lleno de sufrimiento.

La clave es… ¡CAMBIA TU VIDA!

¿Y cómo podemos cambiar nuestra vida?

Podemos cambiarla siguiendo lo que el budismo llama  “El noble óctuple camino”.

El noble óctuple camino

El budismo prescribe un método o camino en el que se intenta evitar los extremos de una búsqueda excesiva de satisfacción por un lado, y de una mortificación innecesaria por otro (lo que ellos llaman, el camino del medio).

Éste camino a seguir para curarnos, para sanar, para ser libres y dejar de sufrir contiene a grandes rasgos tres apartados:

  1. Sabiduría
  2. Conducta ética
  3. Disciplina mental o cultivo meditativo de la mente y corazón por medio de la meditación, la atención y la plena consciencia del presente de manera continua.

El noble camino contiene ocho aspectos:

  1. Visión o comprensión correcta
  2. Pensamiento o intención correcta
  3. Habla correcta
  4. Acción correcta
  5. Medio de vida correcto
  6. Esfuerzo correcto
  7. Consciencia del presente o atención correcta
  8. Concentración o meditación correcta

¿Qué quiere decir esto?

Pues que si actúas de forma correcta, piensas de forma correcta, miras la vida de forma correcta, tienes sentimientos nobles que nacen del corazón, haces los esfuerzos correctos y adecuados para aprender y transformarte, pones la consciencia adecuada a todo lo que te rodea y a ti mismo, vives tu vida mediante los medios correctos (sin robar, mentir, hacer daño a otros…), practicas la meditación, vives con presencia…

¡ALCANZARÁS LA FELICIDAD Y LA LIBERTAD!

Podríamos hablar más detenidamente de cada uno de estos ocho aspectos, porque cada uno de ellos son una ciencia en sí, pero creo que es suficiente por hoy…

Fuente: Cintia’s Love in Action

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