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Siempre que una gran mentira se construye en torno a un tema tan sensible como el de la salud y que además se generaliza hasta el punto de ser totalmente creíble, es muy difícil desacreditarla sin causar consecuencias.

Veamos pues, cuales son los mitos del colesterol que se han difundido sobre la población a través de tácticas manipuladoras de marketing.

Mito 1: “El nivel elevado del colesterol LDL es la causa del aterosclerosis y las enfermedades

Un factor común entre estas enfermedades coincide con un LDL oxidado; pero de hecho el colesterol (LDL) NO MUESTRA ninguna correlación con los niveles de serum del LDL original. Más bien, un estado antioxidante, es el factor clave que influye en las concentraciones de serum del LDL oxidado.

¿De dónde viene el colesterol oxidado?
El colesterol LDL se oxida en el cuerpo debido al consumo de aceites artificiales parcialmente hidrogenados (grasa trans), aceites vegetales, alimentos genéticamente modificados, una dieta al en azúcares refinados, alcohol y tabaco.

Se encuentra en el huevo en polvo, leche en polvo, en las carnes y grasas calentadas a altas temperaturas (fritos).

Un alto nivel oxidativo en el cuerpo, coincide normalmente con una actividad de radicales libres en los tejidos.

El cuerpo lo crea más como respuesta para enfrentar los problemas inflamatorios. Por lo tanto, no es un problema sino una solución curativa que activa nuestro cuerpo. El peligro real radica en la inflamación de las paredes arteriales; si esto no se controla, podría restringirse el flujo sanguíneo hacia el corazón y el cerebro, y desembocar en un ataque cardíaco o derrame cerebral.

De hecho, la relación de triglicéridos /colesterol HDL, es, probablemente el factor de riesgo numero une de las enfermedades cardiovasculares. En esta lucha contra “el demonio” del colesterol, se tienen en el olvido los niveles altos de una sustancia llamada homocisteina.

La homocisteina está interrelacionada con la acumulación patológica de placa en la arteria y la tendencia de formar coágulos; ambos, una combinación mortal.

Los niveles altos de homocisteina se reducen con: ácido fólico, vitamina B6, B12 y colina.

En resumen, un nivel alto de colesterol LDL, nos indica la presencia de un desequilibrio metabólico y que requiere de nuestra atención.

Las verdaderas causas de los ataques cardiacos, trombosis e ictus, son:
Altos niveles de triglicéridos.
Altos niveles de homocisteina.
Deficiencia dietética de grasas saturadas y colesterol.
Sobrecarga de alimentos con alto contenido en colesterol oxidado.

Mito 2: Colesterol “Bueno” y Colesterol “Malo”
Las dos lipoproteínas que más abundan en nuestro cuerpo son:

LDL – Lipoproteínas de baja densidad (Low Density Lipoprotein)
HDL –Lipoproteína de alta propiedad (High Density Lipoprotein)
El LDL transporta el colesterol desde el hígado hasta las membranas celulares de los tejidos.

El HDL devuelve el colesterol que las membranas han desechado, lo transporta hacia el hígado para ser reciclado o excretado.

LDL y HDL, no son ni buenos ni malos, sino simplemente son colesterol.

Esta teoría inventada del colesterol “bueno y malo” establece un paradigma que defiende lo siguiente. El LDL forma depósitos grasos en las paredes arteriales; se convierten en placas que aumentan en tamaño, se rompen y estimulan la formación de coágulos sanguíneos que bloquean las arterias.

El DHL, por el contrario, contrarresta la acción del LDL eliminando el colesterol depositado en las arterias transportándolo de vuelta al hígado para ser finalmente eliminado.

Este paradigma es demasiado simplista y no está respaldado por ningún tipo de evidencia científica, historia o clínica.

Mito 3: Los alimentos ricos en grasas saturadas y el colesterol provocan un aumento del “colesterol malo “

En la década de los 60 se ignoraba por completo el colesterol alto, a menos que excediera los 300. Se consideraba un problema si la cifra superaba los 250. Entonces se recomendaba que las personas no comieran demasiados huevos y carnes para reducir el riesgo de las enfermedades cardiacas.

No fue la profesión médica la que lanzo a la fama el dicho de que el colesterol era peligroso, sino la industria alimenticia inicio el gran movimiento contra el colesterol liderado por la industria de aceite de semillas. Archer Daniels Midland quiso vender aceite de soja para dirigir la lucha contra el y las grasas saturadas. Se prohibió la importación de aceite de coco y palma y también se redujo drásticamente el consumo de la mantequilla. El gran plan calculado había sido premeditado para que la margarina salvara a la nación.

Pronto, entraron en acción las estatinas, unas drogas que fueron inventadas para dar otra vuelta al paradigma médico y la guerra entre el colesterol y las grasas saturadas.

En 1994, el Journal of the American Medical Association, 1999; 281(15):1387-94) publicó lo siguiente:

“No existe ninguna conexión entre comer huevos y el riesgo de padecer enfermedades cardiacas o accidentes cerebrovasculares en hombres o en mujeres”
Un estudio publicado por Gilman et al and published in the December 24, 1997 Journal of the American Medical Association: CUANTAS MÁS GRASAS SATURADAS SE CONSUMEN, MENOS PROBABILIDADES HABRÁ DE SUFRIR UNA TROMBOSIS.

Este estudio demuestra que el consumo de grasas saturadas producen un efecto protector sobre nuestra salud. EL RIESGO DE SUFRIR UN ACCIDENTE CEREBROVASCULAR DISMINUYE EN UN 15% POR CADA 3% DE LA INGESTA DE GRASAS SATURADAS.

William Castelli M.D., director del Framingham Heart Study, que originalmente defendía que el colesterol era la causa de enfermedades cardiovasculares, señala que: LAS PERSONAS CON UN NIVEL INFERIOR A 200, SUFREN CASI EL 40% DE TODOS LOS ATAQUES CARDIACOS.

Por otro lado, en 1997, Leddy, realizo un estudio muy interesante en “Medicina y Ciencia en Deportes y Ejercicios” (Volumen 29).

Los atletas de élite, tanto hombres como mujeres, primeramente, fueron adaptados a una dieta alta en grasas y posteriormente a otra baja en grasas.

Los resultados mostraron que mientras los atletas consumían la dieta baja en grasas, no solo experimentaron una disminución mesurable en su rendimiento deportivo, sino que además los resultados del colesterol HDL disminuyeron significativamente y los triglicéridos aumentaron. Ambos resultados son factores de alto riesgo en enfermedades cardiovasculares.

El aceite de maíz, aceite de soja, de cacahuete… excepto los aceites de oliva, de coco y de palma prensados en frío, aceleran el proceso de envejecimiento en general. Crean un daño catabólico en todo el cuerpo, y sobre todo un deterioro oxidativo en las paredes de los vasos sanguíneos y en el corazón acelerando posibles crisis cardiovasculares.

Mito 4: “Las estatinas son seguras”
El peligro principal del consumo de estatinas son daños hepáticos. Esta droga bloquea la encima HMG CoA reductasa de tal manera que el hígado no puede sintetizar su propio colesterol. Por consiguiente, las estatinas interfieren en el metabolismo natural hepático inhibiendo la producción de muchas sustancias esenciales para nuestra salud y dañando al hígado durante este proceso.

Por este motivo la medicina recomienda que los pacientes que consumen estatinas controlen sus enzimas hepáticos cada seis meses.

Nuestro hígado produce diariamente unos 2000 mg. de colesterol.

¿Realmente crees que está tratando de destruirnos con enfermedades cardiovasculares? No. El colesterol es tan esencial y tiene tantas funciones que no podríamos vivir sin él.
El segundo gran peligro causado por el consumo de estatinas son los dolores musculares y óseos. Estos pueden ser severos y con frecuencia son diagnosticados erróneamente. La mayoría de los médicos no son conscientes de los efectos secundarios que producen las estatinas y a menudo los pacientes reciben diagnostico erróneos de tendinitis, bursitis, y síndrome del manguito rotador. Incluso existen casos en los que los pacientes son sometidos a cirugías musculares de hueso sin necesidad alguna. Ha habido casos de pacientes que por haber consumido estatinas sufrieron una insuficiencia renal causándoles la muerte. Otros han tenido dolencias musculares tan graves que no pueden moverse ni respirar por sí mismos.

Las estatinas agotan los niveles de la coenzima Q10 en el cuerpo. Sin Co-Q10 las mitocondrias dejan de producir energía provocando dolores musculares y de movilidad. Del mismo modo el corazón queda resentido, pues necesitas también de mucha energía.

Los fabricantes de estatinas han reconocido el hecho de que estas sí deprimen el sistema inmunológico y que podría desembocar en cáncer y enfermedades infecciosas si se recomiendan en casos de artritis inflamatoria o al tomar inmunosupresores en los pacientes trasplantados.

Por tanto, los niveles altos en la sangre, no provienen de ingerir alimentos con alto contenido de colesterol, sino que provienen de tu propio metabolismo poco eficiente a la hora de manejar el colesterol que necesitas.

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